Nadie tiene tiempo para hacer todo lo que quiere hacer o lo que le han dicho que tiene que hacer. Por esta razón muchos han descuidado el tiempo que le deben de dedicar a sus familias y lo han invertido en sus trabajos. En este mensaje somos invitados a engañar a nuestros trabajos y permanecer fieles a nuestras familias. Vemos lo que la Biblia nos dice de esto y cómo podemos hacer de esto una realidad.
Todos los seres humanos tenemos y demostramos interés por el fuego; la reacción química que surge cuando una gran cantidad de calor es aplicada a alguna materia. Muchos de nosotros nos desviamos y nos salimos de nuestro camino con tal de alcanzar algún fuego que con sus llamas consuma un edificio, automóvil, casa o cualquier otra cosa que pueda ser consumida por este fenómeno. Podemos llegar a un lugar donde un incendio ocurre y quedarnos ahí hasta que las llamas sean completamente apagadas. Es con ese mismo empeño que debiéramos los cristianos preocuparnos de que el fuego del Espíritu Santo de Dios queme en nuestros corazones. De la misma manera que nos esforzamos a llegar a un lugar a ser testigo de algún incendio, debemos llegar al altar de Dios para asegurarnos que nuestra llama se mantenga latiendo. Que no importa cuanta agua quiera el enemigo lanzarnos para apagar el fuego, permanezcamos con nuestras llamas encendidas.






El auditorium de Casa de Libertad está en las afueras de la ciudad de Guatemala, la ciudad mas bendita del mundo.