El Dios de Milagros
Al escuchar o leer la palabra “sobrenatural” imaginamos el mar abriéndose, la zarza ardiendo, fuego descendiendo, el sol deteniéndose, a Jesús caminando sobre el agua y levantando muertos. Todos estos son milagros sobrenaturales, pero muchas veces obviamos el pensar en el milagro sobrenatural más grande de todos, nuestra salvación.
El Milagro Sobrenatural Más Grande
Al escuchar o leer la palabra “sobrenatural” imaginamos el mar abriéndose, la zarza ardiendo, fuego descendiendo, el sol deteniéndose, a Jesús caminando sobre el agua y levantando muertos. Todos estos son milagros sobrenaturales, pero muchas veces obviamos el pensar en el milagro sobrenatural más grande de todos, nuestra salvación.
Mejor antes que más grande
Todos tenemos el deseo de hacer y alcanzar más. Queremos alcanzar grandes metas y grandes sueños y eso está bien, eso es algo que Dios ha puesto allí. Sin embargo, muchos se han perdido en el camino hacio algo más grande. En este mensaje vemos como debemos enfocarnos, no en hacer algo más grande, sino en hacerlo mejor. Cuando hacemos las cosas mejor, todo a nuestro alrededor va a demandar que lo hagamos más grande.
Empoderados por la gracia
Todos los seres humanos luchamos con un deseo casi incontrolable y a la vez misterioso de más. Deseamos algo más, no estamos seguros que es, pero lo queremos, y como no sabemos que es buscamos satisfacerlo con cosas, solo para darnos cuenta que no nos satisfacieron como creíamos que lo harían. En este mensaje vemos de donde viene ese deseo y que es Dios el que lo puso allí. También vemos como Dios, en su gracia, envía a Jesús no solo para solucionar el problema sino para darlos el poder de disfrutar las cosas sin que estas nos definan.
El Ministerio de la Gracia
Las historias épicas, de héroes que hacen grandes hazañas, tienden a inspirarnos y la vez a deprimirnos un poco. Nos inspiran porque aplean a aquello en nosotros que fue creado para hacer algo grande. Nos deprimen porque hay algo en nosotros que cree que no tenemos nada que ofrecer o una causa por la cual luchar. En este mensaje descubrimos la invitación hecha a cada cristiano de ser parte de una causa más grande que la de cualquier historia épica… una que involucra el destino eterno de los hombres.
Ahora que Dios
pocas doctrinas han sido tan abusadas y mal interpretadas como la de la gracia de Dios. Algunos se han agarrado de ella para creer que si ya Dios hizo todo, nosotros no tenemos que hacer nada y no tenmos que esforzarnos en nuestro camino hacia la santidad y la excelencia. En este mensaje vemos como la gracia de Dios hace una obra en nosotros y también a través de nosotros. Veremos el llamado a esforzarnos y luchar, pero luchar la batalla correcta. Finalmente veremos la diferencia de una vida movida por la gracia de Dios y no por el miedo a las consecuencias.
Pero Dios
Pocas doctrinas son tan sencillas y a la vez tan difíciles de entender como la de la gracia de Dios. Algunos la creen demasiado buena para ser cierto, otros no creen que sus pecados sean tan malos como para que Jesús tuviera que morir por ellos. En este mensaje entendemos nuestra condición estando sin Cristo y algunas de las cosas que la gracia de Dios logra en nosotros. ¡Que gracia tan increíble, tan sublime!
Un lugar mejor
Todos hemos perdido a alguien a quien amamos y hemos experimentado el dolor de corazón al ver a los que amamos enfrentar la muerte. Sin embargo la Biblia nos dice cosas como “Dios se alegra en la muerte de sus santos” o “El morir es ganancia”. En este mensaje vemos como es que el morir, para aquellos que están en Cristo, es verdaderamente ganancia ya que eso de que “están en un lugar mejor” es verdad.
Somos Pecadores
Aunque todos sabemos que hemos pecado hay algo en nosotros que trata de justificarse diciendo que no es para tanto o que a Dios no le importa tanto. En este mensaje vemos la realidad de nuestro pecado y nuestra condición delante de Dios y al mismo tiempo el infinito amor y misericordia de Dios hacia nosotros. Definimos al evangelio de la siguiente manera “Somos más pecadores de lo que nos atrevemos a creer y al mismo tiempo somos más amados y aceptados en Jesús de lo que jamás nos atreveríamos a esperar”
Nuestros pecados tienen consecuencias
Muchas veces tendemos a ver a Dios como alguien tan lleno de amor y misericordia que nunca nos juzgaría o disciplinaría. Este tipo de actitud nos lleva a no darnos cuenta que nuestros pecados tienen consecuencias, serias, y desafortunadamente estas no solo nos afectan a nosotros sino a los que amamos y los que nos rodean… esa es la verdad. Sin embargo, Dios en su infinita misericordia nos restaura, no nos condena y nos libra de la mayor consecuencia de nuestros pecados, la muerte eterna.





































