Haciéndolo bien en su nombre
En el 2013 hemos sentido a Dios llamarnos a comprometernos con la excelencia y esforzarnos por hacer las cosas bien. En este mensaje vemos cuales son las dos cosas que nos mueven a hacer bien las cosas y como, al igual que en todo lo demás, el evangelio es el que nos debería de mover.
Visión 2013
Cada inicio de año nos damos la tarea de buscar de Dios una visión que nos dirija hacia lo que él quiere para nosotros durante ese año. En el 2013 sentimos que Dios nos llama a “hacer las cosas bien”. En este mensaje exploramos las implicaciones y las recompensas de hacerlo bien
El Ministerio de la Gracia
Las historias épicas, de héroes que hacen grandes hazañas, tienden a inspirarnos y la vez a deprimirnos un poco. Nos inspiran porque aplean a aquello en nosotros que fue creado para hacer algo grande. Nos deprimen porque hay algo en nosotros que cree que no tenemos nada que ofrecer o una causa por la cual luchar. En este mensaje descubrimos la invitación hecha a cada cristiano de ser parte de una causa más grande que la de cualquier historia épica… una que involucra el destino eterno de los hombres.
Un increíble tesoro
Mientras celebramos nuestro quinto aniversario tomamos un tiempo para reflexionar un todo lo que Dios ha hecho por nosotros y en nosotros. Al mismo tiempo respondemos una pregunta importante: ¿Por qué hacer una iglesia? ¿Por qué renunciar a tantas cosas? En este mensaje vemos como cuando alguien encuentra un tesoro increíble está dispuesto a dejar todo con tal de obtenerlo. Jesús es ese tesoro que hemos encontrado y estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para servirlo y para que otros experimenten de su amor.
Soy yo acaso guarda de mi hermano
La pregunta con la que Caín respondió a Dios cuando se le preguntó sobre su hermano es una que es muy relevante para nosotros hoy: ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? En este mensaje veremos cómo en ciertas formas no lo somos pero también en qué maneras sí lo somos.
Aviva el fuego del don de Dios
Todos los seres humanos tenemos y demostramos interés por el fuego; la reacción química que surge cuando una gran cantidad de calor es aplicada a alguna materia. Muchos de nosotros nos desviamos y nos salimos de nuestro camino con tal de alcanzar algún fuego que con sus llamas consuma un edificio, automóvil, casa o cualquier otra cosa que pueda ser consumida por este fenómeno. Podemos llegar a un lugar donde un incendio ocurre y quedarnos ahí hasta que las llamas sean completamente apagadas. Es con ese mismo empeño que debiéramos los cristianos preocuparnos de que el fuego del Espíritu Santo de Dios queme en nuestros corazones. De la misma manera que nos esforzamos a llegar a un lugar a ser testigo de algún incendio, debemos llegar al altar de Dios para asegurarnos que nuestra llama se mantenga latiendo. Que no importa cuanta agua quiera el enemigo lanzarnos para apagar el fuego, permanezcamos con nuestras llamas encendidas.
Necesitamos lo Sobrenatural
El poder del Espíritu Santo es algo que no solo nos fue prometido sino que produce en los creyentes y en la iglesia una respuesta increíble que no solo glorifica a Dios sino que hace avanzar nuestra misión. En este mensaje exploramos lo que esto produce a través de los cuatro evangelios.
La Promesa de El Espíritu Santo
Todos anhelamos un poco más de Dios. Hay algo en nosotros que pide más. Jesús prometió que él enviaría al Espíritu Santo para que estuviera con nosotros siempre. En este mensaje exploramos las promesas de Dios con respecto a su Espíritu y las razones por las cuales muchas veces no lo vemos.
Ayuda
Todos sabemos en teoría que debemos ayudar a otros, especialmente a los más necesitados. Sin embargo es muy fácil dejar que nuestras propias vidas nos absorban al punto de vivir solamente para nosotros mismos. En este mensaje vemos el mandato de Dios de dar para ayudar al necesitado.
Un Dios maravilloso
Junto con el llamado de seguir a Dios viene un llamado de convertirnos en "pescadores de hombres". La razón por la que hablamos de la vida y obra de Jesús es porque servimos a un Dios maravilloso y porque queremos enforcarnos en algo que tiene implicaciones eternas para la vida de los que nos rodean.
- 1
- 2





































