¿Por qué la muerte en un niño?

Esta es una de las preguntas más difíciles de responder para mi, no tanto por el contenido teológico o bíblico del asunto sino mas bien por el sentimiento involucrado.

Lo primero que debemos recalcar en una situación así, aunque esto es la raíz de todas las demás dudas, es que vivimos en un mundo caído. Desde que el pecado entró en el mundo se ha alterado el orden del plan perfecto de Dios. No es de ninguna manera natural la muerte, mucho menos en un niño, ni el hecho de que un padre tenga que enterrar a su hijo. La Palabra de Dios habla del día en que todas las cosas sean restauradas a su orden perfecto así: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” (Apo 21:4).

Segundo, debemos saber que Dios ve la muerte de una manera distinta a como nosotros la vemos. Nosotros tendemos a pensar en la muerte como una tragedia o como el fin de todas las cosas. Dios no ve la muerte, para sus hijos, como algo malo, sino mas bien como el principio de la verdadera vida. Tan diferente ve Dios la muerte que la Biblia establece cosas como estas: “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.” (Sal 116:15) y “… mejor el día de la muerte que el día del nacimiento.” (Ecc 7:1).

Tercero, y probablemente una de las verdades más difíciles de aceptar, es que ese pequeño angelito nunca fue tuyo. Dios en su gran misericordia nos ha confiado el poder ser los guardianes de SUS hijos pero al final del día nuestros hijos (al igual que todo lo demás que Dios nos ha dado) son realmente suyos.

Finalmente, debemos saber que Dios es soberano. Esto significa que Dios es lo suficientemente justo y lo suficientemente poderoso para hacer como a Él le place. Definitivamente hay cosas que nunca vamos a entender completamente y en esos momentos debemos confiar en la soberanía de Dios y saber que Él ha prometido fortalecernos cuando nosotros somos débiles (2Co. 12:10).