¿Por qué todo sale mal cuando han profetizado que todo irá bien?

La profecía es un tema complicado y delicado por muchas razones. Es delicado en cuanto al tema del tiempo de su cumplimiento, debemos recordar que Dios está más interesado en nuestro corazón que en nuestra comodidad.

Es también delicado ya que las personas que Dios usa para dar estas palabras proféticas son humanos y se pueden equivocar, pueden involucrar sus sentimientos o sus propios deseos de ver que todo salga bien para nosotros. Finalmente es delicado ya que hay personas que pueden usar la profecía para manipular a otros.

A pesar de lo delicado o complicado de este tema quiero que sepas que SI creemos en el don de profecía y las palabras proféticas. Debemos tener mucho cuidado de no dejar que una palabra que no se ha cumplido, independientemente del porque de esto, no nos vuelva escépticos o incrédulos al don profético y al Espíritu Santo. La Biblia nos habla sobre esto y nos dice “No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. (1Te 5:20-21). Con esto aprendemos que aunque debemos seguir creyendo en el don profético, también podemos examinar lo que se ha profetizado sobre nosotros para ver si realmente viene de Dios.

Una cosa muy importante que debemos saber sobre la profecía es que esta, generalmente, viene acompañada de condiciones. Por ejemplo, “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también (entonces) Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.” (Deu. 28:1). Muchas veces estamos tan emocionados con la victoria profetizada que se nos olvida la condición.

En todo lo que Dios nos ha prometido, ya sea proféticamente o no, debemos esforzarnos y trabajar por ello. Esto requiere de mucha sabiduría y búsqueda de Dios ya que a veces el trabajo que debemos hacer es el de esperar. La Biblia nos llama a trabajar a favor de las profecías que se han dado a nosotros (1Ti 1:18 “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia”) y allí es donde debemos ejercer esta sabiduría y discernimiento para ver que es lo que debemos hacer en favor de lo que Dios nos ha hablado.

Una palabra de advertencia. No persigamos la profecía o los profetas como si estuviéramos tratando de consultar al brujo ya que esto puede traer confusión a nuestras vidas. La palabra profética es enviada por Dios en SU tiempo, para nuestra edificación o confirmación de algo que ya fue dicho o que Dios ha puesto en nuestros corazones pero en ningún momento esta debe reemplazar nuestra relación personal e intima con Dios. Para muchos es más fácil recibir una palabra profética en lugar de pasar el tiempo necesario delante de la presencia de Dios para escuchar instrucciones directas de parte de Él.

Finalmente, aunque esto es difícil de asimilar, yo he llegado a creer posible que incluso algunas (no todas) de las profecías que nos han sido dadas tienen más contexto para la eternidad y no algo que nos vaya a suceder en 5, 20 0 50 años.  Y eso debe ser suficiente para nosotros, incluso mucho mejor saber que hay algo tan grande y bueno que me espera con Él. Cualquier cosa que nos esté pasando aquí no puede o debe quitar mis ojos de esa meta.