Judíos y samaritanos

Texto adicional para la prédica del 11 de agosto 2019 titulada “la del Buen Samaritano” / Puedes escucharla aquí

Los Samaritanos son descendientes de los Israelitas que se casaron con paganos después de que los asirios forzaron a la mayoría de la población israelita al exilio en el año 722 A.C. (2 Reyes 17:6). Cuando los asirios conquistaron el reino del norte de Israel, se llevaron a mucha de la población en cautiverio, y a propósito poblaron la tierra con expatriados paganos the las tierras gentiles alrededor. “Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Isreal; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades. Y aconteció al principio, cuando comenzaron a habitar allí, que no temiendo ellos a Jehová, envió Jehová contra ellos leones que los mataban” (24-25).

            Algunos Israelitas rezagados quedaron o retornaron a la tierra después de que sus hermanos fueron forzados al exilio, y estos Israelitas diseminados se mezclaron y casaron con los ahora pobladores paganos. Ellos matuvieron algunas de sus tradiciones que estaban enraizadas en la doctrina Antiguo Testamento, pero también lo mezclaron lo suficiente con creencias paganas en un mix de adoración Samaritana que al final se convitió en algo fundamentalmente diferente del Judaismo o paganismo. Era una religión mestiza en el Antiguo Testamento equivalente al día de hoy con cultos quasi-cristianos. Por supuesto, fieles judíos veían a los Samaritanos como corrupos, inpuros y traidores del las Escrituras de Dios.

            Durante el tiempo de Esdras, los judíos del reino del sur empezaron a regresar del cautiverio en Babilonia. Cuando empezaron a reconstruir su templo en Jerusalem, los samaritanos les ofrecion ayuda. Incapaces de ocultar su desprecio por el sincretismo samaritano, los judíos rechazaron la ayuda. Así que los Samaritanos trataron de sabotear el proyecto (Esdras 4:1-5). Luego unos pocos años después, durante la instigación de Sanbalat, ellos trataron de detener la reconstrución del muro de Jerusalem  (Neh. 4:2). Durante esa era y por siglos después, Judíos y Samaritanos se han mantenido como enemigos mas amargos.

            El pueblo judío consideraba a los Samaritanos como apostatas que habian vendido su patriomonio espiritual. Después de todo, los Samaritanos habían participado activamente en la deshonra de la tierra; ellos habían contaminado el linaje; y también eran culpables de idolatría. Los judíos consideraban la existencia de los Samaritanos como el mal fruto derivado del “pecado de Jeroboam” (1 Rey. 14:16; 2 Rey. 17:22). Así como Jeroboam, los Samaritanos terminaro construyendo su propio templo, con sacerdotes falsos y sacrificios fuera de la ley. Para los judíos, ellos eran peor que los paganos, por la sutileza con la que habían corrompido su religión.

            El odio de los Samaritanos a los judíos era al menos igual que el de los judíos hacia ellos. Cerca de 130 años antes de Cristo, Juan Hercano, un rey judío de la dinastía Hasomea (Macabea), derroto a la nación samaritana. Los judíos destrozaron el templo samaritano en el monte Gerizim. Y a pesar de que el templo nunca fue reconstruido, los samaritanos insistian que Gerizim era el único lugar legitimo para la adoración (Juan 4:20). El día de hoy hay menos de mil samaritanos, pero aún adoran el el monte Gerizim. 

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